Qué es Baan Dam
Hay lugares que incomodan, que fascinan y que no se olvidan fácilmente. Baan Dam —la Casa Negra de Chiang Rai— es los tres a la vez.
Un complejo de 40 edificios pintados de negro, dispersos por un jardín arbolado al norte de Chiang Rai, que albergan la colección de toda una vida del artista tailandés Thawan Duchanee: muebles de madera maciza labrada, esculturas de temática erótica, huesos y cráneos de animales, cueros de búfalo y caimán, instrumentos rituales y obras de arte que mezclan la tradición Lanna con una visión personal de la oscuridad, la muerte y la sexualidad como fuerzas vitales.
No es un museo convencional. No hay carteles explicativos, ni audioguías, ni un orden lógico de visita. Es el mundo privado de un artista convertido en espacio público, y exige al visitante que lo explore con curiosidad y sin expectativas previas. Es el reverso filosófico del cercano Templo Blanco: si Wat Rong Khun celebra la pureza y la aspiración espiritual, Baan Dam explora la oscuridad y la muerte como partes igual de necesarias del ciclo de la existencia.
Thawan Duchanee: el artista
Thawan Duchanee (1939-2014) es uno de los artistas plásticos tailandeses más importantes del siglo XX, aunque fuera de Tailandia su nombre resulta casi desconocido. Nació en Chiang Rai en una familia modesta y estudió Bellas Artes en Bangkok antes de conseguir una beca para formarse en los Países Bajos en los años sesenta.
La experiencia europea fue decisiva. Thawan absorbió el expresionismo, el surrealismo y el arte conceptual occidental, y volvió a Tailandia con una visión que mezclaba esas influencias con la iconografía budista y la tradición artística Lanna en la que se había criado. El resultado fue un estilo completamente personal: figuras humanas y animales de una energía física intensa, temas de sexualidad y muerte tratados sin pudor, colores oscuros y composiciones que provocan antes que consuelan.
Su obra se comparó inevitablemente con la de Picasso —la prensa tailandesa lo llamó “el Picasso de Tailandia”— aunque él mismo rechazaba la comparación como demasiado simple. Lo que sí compartía con Picasso era la capacidad de escandalizar en su propio medio: sus desnudos y sus representaciones de la muerte no encajaban cómodamente en la tradición artística budista tailandesa, más inclinada a la serenidad y a la devoción.
En 1977 recibió el Premio Nacional de Arte de Tailandia, el mayor reconocimiento oficial del país, que lo estableció como figura central del arte contemporáneo tailandés pese a su posición incómoda dentro de esa tradición. Trabajó hasta el final de su vida en Baan Dam, donde murió en 2014.
Un poco de historia del proyecto
El proyecto de la Casa Negra comenzó en los años setenta, cuando Thawan compró el terreno en las afueras de Chiang Rai y empezó a construir el primer edificio: una cabaña Lanna de madera negra que sirvió de estudio y de primera expresión de la estética que marcaría el conjunto.
Durante las décadas siguientes, el complejo fue creciendo de manera orgánica, siguiendo la inspiración y las posibilidades del artista antes que un plan previo. Cada edificio se construyó o se compró y trasladó según criterios artísticos propios: aquí una cabaña de cuero de búfalo, más allá un granero adaptado, junto a él una estructura de bambú y teca, y alrededor de todo ello jardines con esculturas y piezas que Thawan fue acumulando a lo largo de su vida.
Los 40 edificios que se pueden ver hoy —el número exacto varía según las fuentes y la temporada— representan décadas de trabajo acumulado. Algunos son construcciones originales del artista; otros son edificios tradicionales de la región que Thawan rescató de la demolición y trasladó al recinto. La coherencia del conjunto no viene del estilo arquitectónico —que varía entre lo rudimentario y lo elaborado— sino del color: el negro predomina en todos ellos, y es la primera y más duradera impresión al entrar.
El proyecto nunca buscó convertirse en un museo turístico. Era, y sigue siendo, el hogar y el legado de un artista: el espacio en el que vivió, creó y organizó su colección. Que hoy esté abierto al público es una consecuencia de la voluntad de Thawan de compartir su mundo, no de una estrategia de marketing. Eso explica la ausencia de infraestructura turística convencional y la sensación de estar entrando en algo genuinamente privado.
La relación con Chalermchai Kositpipat, el artista del Templo Blanco, añade una dimensión interesante a la historia. Los dos eran amigos y rivales intelectuales. Kositpipat admira a Thawan como maestro de la tradición; Thawan veía en el Templo Blanco una visión más optimista y ornamental de la espiritualidad budista que la suya. Que sus dos obras principales estén a pocos kilómetros de distancia y sean radicalmente opuestas en tono y filosofía es uno de esos accidentes geográficos que hacen de Chiang Rai un lugar extraordinariamente rico para el arte.
Los edificios y las colecciones
La visita a Baan Dam no tiene un itinerario fijo. El espacio es un jardín irregular en el que los edificios aparecen entre los árboles sin señalización clara, y lo más acertado es dejarse llevar.
El edificio principal, de madera oscura con techos altos, alberga la colección más densa: una sala larga con mesas y sillas de madera maciza labrada de proporciones monásticas, decoradas con tallas de figuras humanas y animales. Sobre la mesa central hay una mesa de banquete en la que Thawan, según cuentan sus allegados, celebraba cenas filosóficas con artistas e intelectuales. El efecto visual es de un salón medieval en el que el tiempo se ha detenido.
Las instalaciones con restos de animales son el elemento más controvertido de Baan Dam. Pieles de búfalo y caimán usadas como tapicería, cráneos de buey decorando umbrales, vértebras y costillas integradas en muebles y esculturas. La intención de Thawan era filosófica —la muerte como parte del ciclo de la existencia, la transformación de la materia como principio budista— pero el efecto visual puede resultar desconcertante para visitantes no preparados.
La cabaña de cuero de búfalo es uno de los edificios más singulares: una estructura pequeña y oscura cubierta de cuero curtido, con el suelo también de cuero, que huele a tierra húmeda y a algo vagamente mineral. Es uno de esos espacios que o bien te hipnotizan o bien te hacen salir rápidamente.
Las esculturas eróticas dispersas por el jardín y en algunos interiores representan figuras entrelazadas de una sensualidad directa que no tiene nada de pornografía vulgar pero que tampoco esconde nada. Forman parte de la misma visión filosófica que los huesos y las pieles: el cuerpo, el deseo y la muerte como manifestaciones del mismo ciclo vital.
La filosofía oscura: por qué Baan Dam es el reverso del Templo Blanco
La comparación entre Baan Dam y el Templo Blanco no es solo geográfica o biográfica. Es conceptual.
Chalermchai Kositpipat construyó el Templo Blanco como una afirmación de la pureza, la aspiración espiritual y la búsqueda de la iluminación. El blanco, los espejos, la luz: todo en Wat Rong Khun apunta hacia arriba, hacia la trascendencia.
Thawan Duchanee construyó Baan Dam como una afirmación del ciclo completo: no hay luz sin oscuridad, no hay vida sin muerte, no hay espiritualidad sin cuerpo. El negro, los huesos, el cuero: todo en Baan Dam apunta hacia abajo, hacia las raíces, hacia lo que el budismo más ascético prefiere no mirar directamente.
Ninguno de los dos tiene razón y el otro error: son las dos caras del mismo pensamiento budista, la iluminación y la impermanencia, vistas desde ángulos opuestos. Hacer los dos en el mismo día —algo perfectamente posible desde Chiang Rai— produce una de las experiencias más completas e inesperadas del norte de Tailandia.
El trío de Chiang Rai: plan del día
Mañana — Templo Blanco (Wat Rong Khun): A 13 km al sur de Chiang Rai. Salida temprana (08:00-09:00) para ver el templo con luz matinal y sin multitudes.
Mediodía — Chiang Rai centro: Regreso a la ciudad, comida en el Night Bazaar o el mercado central.
Primera tarde — Baan Dam (Casa Negra): A 4 km al norte. Ideal visitar entre las 14:00 y las 16:30, después del cierre del mediodía y con tiempo para explorar con calma.
Última tarde — Templo Azul (Wat Rong Suea Ten): En el centro de Chiang Rai. Visita de 17:00 a 19:00, cuando la luz del atardecer da al azul su mejor versión.
El orden puede invertirse según preferencias y horarios, pero el trío completo es uno de los mejores días de arte contemporáneo tailandés posibles.
Consejos prácticos
El cierre del mediodía: Baan Dam cierra entre las 12:00 y las 13:00. Si llegas a las 11:30 no tendrás tiempo suficiente. Planifica la visita para llegar a las 09:00 o esperar a que reabra a la 13:00.
Fotografía: está permitida en los exteriores con libertad total. En los interiores de algunos edificios hay restricciones indicadas con carteles. No intentes fotografiar las piezas en espacios donde está prohibido.
Qué no tocar: las esculturas y los muebles son parte de la colección artística. No toques las piezas aunque parezcan robustas; algunas son frágiles. Los carteles lo indican, pero la norma general es no tocar nada sin permiso explícito.
No apto para todo el mundo: la estética de Baan Dam es deliberadamente oscura y perturbadora. Si tienes sensibilidad hacia la presencia de restos animales o contenido erótico, conviene saberlo antes de entrar. La entrada es un lugar perfectamente tranquilo para quedarse esperando mientras el resto del grupo visita.
Hora de visita: primera hora de la mañana (09:00-11:30) o primera hora de la tarde (13:00-15:00) tienen menos afluencia turística. Los fines de semana y festivos tailandeses pueden tener más visitantes locales.
Cómo llegar: el tuk-tuk es la opción más cómoda desde el centro de Chiang Rai (80-100 THB). No existe transporte público regular hasta la puerta. Si vas en coche o moto de alquiler, el trayecto desde el centro es directo: carretera al norte, 4 km. La señalización está en tailandés, así que lleva las coordenadas GPS.
Preguntas frecuentes
¿Es Baan Dam apto para niños?
No especialmente. Las colecciones incluyen huesos y cráneos reales, esculturas de temática erótica y una estética general oscura que puede resultar inquietante para los más pequeños. Los adolescentes probablemente lo encontrarán fascinante; para niños menores de 10 años no es la visita más adecuada.
¿Son reales los huesos y las pieles que se ven en Baan Dam?
Sí. Thawan Duchanee coleccionó a lo largo de su vida huesos, cráneos, pieles y cuernos de animales reales —principalmente búfalos de agua, caimanes y serpientes— que forman parte de sus instalaciones. Algunas de estas piezas suscitarían hoy debate desde una perspectiva conservacionista, aunque la intención artística del autor era filosófica, no decorativa.
¿Cuánto tiempo necesito para visitar Baan Dam?
Entre una hora y hora y media es suficiente para ver los edificios principales con calma. Si te interesa el arte y quieres explorar todos los rincones del jardín, puedes alargar la visita hasta dos horas. Ten en cuenta el cierre al mediodía (12:00-13:00).