Qué es Ko Kret

Ko Kret es una pequeña isla fluvial en el río Chao Phraya, en el distrito de Nonthaburi, al norte de Bangkok. Sin coches, sin motos ruidosas, sin semáforos ni embotellamientos: Ko Kret es uno de los pocos rincones del área metropolitana donde todavía se puede caminar por un camino de tierra con el sonido del río de fondo. Y todo eso a menos de una hora del centro de la ciudad.

La isla es el principal reducto de los Mon, uno de los pueblos más antiguos del Sudeste Asiático, que se establecieron en esta zona hace siglos huyendo de las guerras del reino de Birmania. Su herencia más visible es la cerámica de barro naranja: vasijas, jarrones, macetas y figuras de terracota sin esmaltar que se venden en puestos a lo largo de todo el perímetro de la isla. La producción cerámica Mon de Ko Kret es distinta a cualquier otra cosa que se encuentre en Tailandia, y ese es su mayor atractivo.

Barca cruzando el río Chao Phraya hacia Ko Kret, con casas sobre pilotes y un gran Buda dorado al fondo. mohigan · CC BY-SA 3.0 / Wikimedia Commons

La cerámica Mon

El barro que se usa en Ko Kret tiene una tonalidad anaranjada característica, porosa y sin barniz, que le da a las piezas un aspecto muy distinto a la cerámica china o la de Chiang Mai. Los Mon llevan siglos fabricando aquí ollas de cocina, cántaros de agua, jarrones decorativos y figuras rituales con las mismas técnicas que usaban sus antepasados: el torno de pie, el secado al sol y la cocción en hornos de leña.

La mejor forma de comprar es pasear sin prisa por las calles del interior: los precios son razonables (desde 50 THB una pieza pequeña hasta 500-800 THB por jarrones elaborados), y muchos talleres tienen la producción a la vista. Si ves que alguien trabaja en el torno, es perfectamente normal parar a mirar. Llevar piezas de vuelta es factible si son pequeñas; para piezas grandes los vendedores tienen cajas y papel de protección.

El circuito a pie por la isla

Ko Kret tiene unos 5 km de perímetro y se recorre completamente en dos o tres horas a pie. El camino de tierra bordea el río casi en todo su trayecto, con vistas al agua, barcas de pesca y la orilla opuesta de Nonthaburi. La ruta sin ningún mapa sigue siendo fácil: es prácticamente imposible perderse porque la isla no tiene bifurcaciones que desorienten.

A lo largo del camino hay varios templos Mon que merecen una parada. El Wat Poramaiyikawas es el más imponente, con una pagoda blanca de estilo Mon que se inclina ligeramente (y de forma bastante pronunciada) por el asentamiento de la tierra. Otro templo destacado es el Wat Chim Phli, con frescos bien conservados y un ambiente de barrio tranquilo.

Los fines de semana el camino se llena de puestos de comida y artesanía que convierten la vuelta a la isla en algo parecido a un mercado al aire libre continuo. Los tailandeses de Bangkok vienen en familia: con cochecito de bebé, con los abuelos, con bolsas de comida recién hecha. Es exactamente el tipo de plan que no aparece en ninguna guía turística convencional.

La comida Mon de Ko Kret

Uno de los mejores argumentos para venir a Ko Kret no es la cerámica sino la comida. Los puestos del fin de semana sirven platos Mon que casi no existen en ningún otro lugar de Bangkok: el khao chae (arroz en agua de jazmín con acompañamientos fríos, un plato refrescante de verano), los khao tom mad (arroz glutinoso con plátano envuelto en hoja de banana), y distintas versiones de curry Mon con una pasta de especias más aromática y menos picante que el curry tailandés estándar.

Hay que señalar también los dulces Mon: bolas de coco, pasteles de taro, gelatinas de colores. Son baratos, muy fotogénicos y suficientemente diferentes a lo que se encuentra en el resto de Bangkok como para valer la pena probar varios. Un presupuesto de 150-250 THB por persona da para comer muy bien.

Cómo llegar

La ruta más práctica desde el centro de Bangkok combina metro y transporte de superficie. Desde las estaciones de Mo Chit (BTS línea Sukhumvit) o Chatuchak Park (MRT), se toma el minibus 166 hasta Pak Kret o un taxi (30-40 THB). Desde el muelle de Pak Kret, un ferry de madera cruza al muelle de Ko Kret en unos cinco minutos. Los ferris salen cada 30 minutos aproximadamente (o cuando se llenan), y el billete cuesta alrededor de 10 THB. En Grab o taxi desde el centro el trayecto son unos 45 minutos con tráfico normal.

El mejor día para ir

El sábado y el domingo son los días para venir si se quiere el mercado en pleno funcionamiento y toda la animación de los puestos de comida. Entre semana la isla es casi desierta: los templos están abiertos y la cerámica se vende, pero apenas hay ambiente. Eso puede ser un atractivo en sí mismo si lo que se busca es tranquilidad.

Lo que hay que evitar son los días festivos tailandeses grandes (Songkran en abril, festividades de Visakha Bucha): Ko Kret se convierte entonces en un destino de excursión masivo y el camino de tierra pierde todo su encanto. Cualquier fin de semana normal de temporada baja o media es ideal.

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