Qué es Wat Arun

Wat Arun es el “Templo del Amanecer”, y probablemente la imagen más reconocible de Bangkok junto al Gran Palacio. Su prang central —una torre de estilo jemer de más de 70 metros— se alza en la orilla de Thonburi, frente a Wat Pho, y está cubierto de millones de trozos de porcelana china que brillan con el sol.

El nombre viene de Aruna, la divinidad hindú del alba. Irónicamente, el mejor momento para verlo no es al amanecer, sino al atardecer, desde la otra orilla del Chao Phraya, cuando la luz naranja transforma los fragmentos de porcelana en algo parecido al fuego.

Un poco de historia

La historia de Wat Arun es más rica y turbulenta de lo que sugiere su imagen de postal serena.

El templo ya existía en el período Ayutthaya bajo el nombre de Wat Makok —templo del árbol makok, una fruta local— y era un lugar sagrado modesto junto al río. Con la caída de Ayutthaya a manos de los birmanos en 1767, el general Taksin reorganizó las fuerzas siamesas, expulsó a los invasores y estableció una capital provisional en Thonburi, justo enfrente de donde hoy está Bangkok. Taksin, convertido en rey, eligió el antiguo Wat Makok como templo real y lo rebautizó con el nombre del dios del alba. La leyenda cuenta que su flotilla llegó al lugar exactamente al amanecer, lo que daría sentido al nombre.

Durante el breve reino de Thonburi (1767-1782), este templo fue el lugar más sagrado de Tailandia. Aquí estuvo guardado el Buda Esmeralda —la imagen más venerada del país— antes de que Rama I lo cruzara al otro lado del río, a la recién fundada Bangkok, y lo instalara en Wat Phra Kaew, dentro del Gran Palacio. Ese traslado marcó el fin de la capitalidad de Thonburi y el comienzo de la era de Bangkok.

Bajo los primeros Chakri, Wat Arun fue objeto de un proyecto de transformación colosal. Rama II comenzó a construir el gran prang central que hoy define el templo, elevándolo muy por encima del modesto edificio original. Pero fue su hijo Rama III quien terminó la obra y llevó la torre a su altura definitiva: 66 metros (algunas fuentes citan hasta 70, dependiendo del punto de medición). Para decorarla, Rama III recurrió a un material inesperado y abundante: los fragmentos de porcelana china que llegaban como lastre en los barcos mercantes del puerto de Bangkok. En lugar de tirarlos, los obreros los incrustaron sistemáticamente en el yeso fresco de la torre, creando uno de los revestimientos decorativos más singulares del mundo.

El nombre “Templo del Amanecer” se ha popularizado con el tiempo, pero conviene aclarar que la orientación del prang no es específicamente hacia el este. La etimología más rigurosa remite al dios hindú Aruna, el auriga del sol, cuya presencia en un templo budista es un ejemplo más de la convivencia entre budismo y hinduismo que caracteriza la arquitectura y el ritual tailandés.

Las restauraciones del siglo XX y XXI han mantenido el revestimiento de porcelana en buen estado, aunque es un trabajo de conservación permanente: la humedad del río y el calor tropical hacen que los fragmentos se desprendan con el tiempo y haya que reponerlos continuamente.

Las porcelanas y los relieves: un rompecabezas gigante

De lejos, el prang parece cubierto de un mosaico abstracto de colores pastel. De cerca, la realidad es más concreta y fascinante: fragmentos de cuencos, platos y jarrones chinos, cortados en piezas irregulares y encajados como un rompecabezas sin solución única. Los tonos dominantes son el azul, el verde y el blanco de la porcelana cantonesa del siglo XIX, pero hay piezas de todos los estilos y períodos, un reflejo del tráfico mercantil que pasaba por el puerto de Bangkok.

Entre los fragmentos de porcelana conviven relieves en estuco policromado: demonios yaksha, figuras de dioses y guardianes, elefantes y nagas (serpientes sagradas). Los cuatro prangs secundarios que rodean al central siguen el mismo principio decorativo. El conjunto tiene algo de caleidoscopio monumental: nunca se acaba de ver todo.

Qué no perderse

  • El prang central — de cerca se ve el truco: está forrado con porcelana de colores, fragmentos de cuencos y platos chinos que llegaban como lastre en los barcos. Puedes subir por sus escaleras empinadísimas hasta las terrazas intermedias.
  • Los guardianes — demonios yaksha y figuras chinas sostienen simbólicamente la torre. Cada uno tiene una personalidad diferente y los detalles del estuco merecen atención.
  • La vista desde las terrazas — las escaleras son casi verticales (más de 70 grados de inclinación en algunos tramos), pero desde arriba el panorama del río, con el Gran Palacio y Wat Pho en la orilla de enfrente, justifica la subida.
  • El interior del viharn — la sala principal del templo, más tranquila, con un Buda de estilo Rama II en el altar y varios monjes en oración.

El río al atardecer: la mejor perspectiva

La gran paradoja de Wat Arun es que su imagen más icónica no se obtiene desde dentro del templo, sino desde fuera: concretamente desde el muelle de Tha Tien, en la orilla de Wat Pho. A partir de las 17:00, cuando el sol empieza a bajar, la torre se recorta contra un cielo que va del azul al naranja y cada fragmento de porcelana parece encenderse. Es la foto de Bangkok por antonomasia.

💡 Para los amantes de las vistas nocturnas: Wat Arun se ilumina después del anochecer y se ve perfectamente desde cualquier restaurante o bar con terraza al río de la orilla de Rattanakosin. Una buena excusa para alargar la noche.

Etiqueta y consejos

Como en todo templo tailandés: hombros y rodillas cubiertos y descalzarse al entrar en los edificios de culto. Las escaleras del prang son empinadas y estrechas; hay cuerdas para apoyarse y conviene bajar con calma, especialmente si hay niños pequeños o si el piso está húmedo.

La visita en sí es corta (45 min–1 h), así que encaja perfectamente al final del día, después de Wat Pho y el Gran Palacio, para rematar con la luz dorada sobre el río.

Para saber qué fotografiar y qué no dentro del templo, el artículo sobre fotografía en Tailandia tiene todo lo que necesitáis.

💡 Para la foto perfecta del prang iluminado, muchos de los mejores bares y restaurantes con terraza al río tienen a Wat Arun de fondo. Es la manera más cómoda de despedir el día después de una jornada larga por el casco antiguo de Bangkok.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor hora para ver Wat Arun?

El atardecer, y no desde dentro sino desde la orilla de enfrente (la de Tha Tien y Wat Pho): la silueta del prang recortada contra el cielo naranja es la postal clásica. Después del anochecer lo iluminan por completo y desde un rooftop o un bar del río se ve espectacular.

¿Se puede subir al prang de Wat Arun?

Sí, pero solo a las terrazas intermedias. Las escaleras son muy empinadas y estrechas, así que baja con cuidado. Desde arriba hay buenas vistas del río y del Gran Palacio en la otra orilla.

¿Cómo se cruza de Wat Pho a Wat Arun?

Con el ferry de cruce (cross-river ferry) desde el muelle de Tha Tien. Cuesta unos 5 THB, sale cada pocos minutos y tarda nada en llegar a la orilla de Thonburi donde está Wat Arun.

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