Qué es Sukhothai
Sukhothai — «El amanecer de la felicidad» en tailandés — fue la primera capital del primer reino genuinamente tailandés, fundada en el siglo XIII cuando las ciudades-estado tai se independizaron del Imperio Jemer. Hoy es un parque histórico Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO donde se conservan decenas de templos, budas colosales y estanques entre la selva. El parque se divide en tres zonas que se recorren en bicicleta, con el sol filtrándose entre los árboles y el silencio roto solo por los pájaros. Si Ayutthaya tiene la monumentalidad, Sukhothai tiene la atmósfera.
Un poco de historia
La historia de Sukhothai es también la historia de cómo nació Tailandia como nación. Antes del siglo XIII, los pueblos tai vivían bajo el dominio del poderoso Imperio Jemer, que controlaba gran parte del Sudeste Asiático continental desde su capital en Angkor. Hacia 1238, dos jefes tai —Si Inthrathit y Pha Muang— se aliaron y expulsaron al gobernador jemer de la región. Si Inthrathit se proclamó rey con el nombre de Sri Indraditya y declaró la independencia del primer reino tai de la historia.
Pero fue el tercer rey, Ram Khamhaeng (r. 1279-1298 aprox.), quien convirtió Sukhothai en una potencia regional. Ram Khamhaeng —cuyo nombre significa «Ram el Valiente»— fue un gobernante extraordinario para su época: expandió el reino desde el norte de la actual Tailandia hasta la península malaya y las costas de lo que hoy es Myanmar, estableció relaciones comerciales con China, e impulsó el budismo Theravada de Ceilán como religión oficial del reino, influencia que llega hasta nuestros días.
Su legado más perdurable, sin embargo, es lingüístico. En 1283, Ram Khamhaeng creó el alfabeto tailandés, adaptando una escritura khmer para representar los sonidos del tai. Ese sistema, con modificaciones menores, es el que se usa hoy en día. Las famosas inscripciones de Ram Khamhaeng —en especial la Stela 1, conservada hoy en el Museo Nacional de Bangkok— son los primeros textos en prosa en lengua tailandesa y describen un reino de justicia y prosperidad: el rey colocaba una campana a la puerta del palacio para que cualquier súbdito que tuviera un problema pudiera llamar y ser atendido personalmente.
El reino de Sukhothai tuvo su apogeo entre 1279 y 1350, con la ciudad amurallada como corazón. Una red de canales y estanques rodeaba los templos, y en los alrededores florecieron talleres de cerámica que exportaban porcelana al resto del Sudeste Asiático (las famosas «celadones de Sawankhalok»). Pero tras la muerte de Ram Khamhaeng el reino se fue fragmentando, y en 1438 fue absorbido definitivamente por el reino de Ayutthaya, que por entonces era la gran potencia regional.
El parque histórico fue creado en la década de 1980 con apoyo de la UNESCO, que lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1991 junto al cercano parque de Si Satchanalai. Los trabajos de restauración consolidaron templos que estaban a punto de derrumbarse, reconstruyeron estanques medievales y señalizaron las rutas entre edificios. El resultado es un parque que conserva la majestuosidad de las ruinas sin perder el carácter salvaje del entorno.
Los tres parques: qué ver en cada zona
El Parque Histórico de Sukhothai se divide en tres zonas separadas con taquillas independientes. La bicicleta es el medio perfecto para recorrerlas, aunque entre zona y zona hay que pedalear por carretera.
Zona central (la más importante) es el corazón del antiguo reino, rodeada por una doble muralla y un foso. Aquí se concentran los monumentos más importantes. El Wat Mahathat es la pieza central: el templo más grande del parque, con un enorme chedi de loto rodeado de más de 200 templos secundarios y estatuas de Buda en la postura característica de Sukhothai —el «Buda caminante», una innovación tailandesa sin precedentes en el arte budista. Cerca, el Wat Si Sawai tiene tres prangs de influencia jemer que recuerdan que la zona estaba habitada antes de la llegada del reino tai. El Wat Sa Si es quizás el más fotogénico de la zona central: un templo sobre una isla rodeada de agua, con un buda rodeado de reflejo.
Zona norte: a unos 2 km de la zona central, aquí se encuentra el Wat Si Chum, la visita más impactante de todo el parque. El templo es en realidad una cámara de mampostería con una ranura vertical estrecha en la pared frontal. A través de esa ranura asoma la cara de un Buda colosal de 15 metros de altura, con una sonrisa serena que parece suspenso entre el mundo terrenal y el espiritual. La imagen lleva siglos en la misma posición, y ver esa cara emergiendo de la oscuridad de la cámara por la rendija estrecha es uno de los momentos más poderosos de cualquier viaje a Tailandia.
Zona oeste: a unos 4 km de la zona central. El monumento principal es el Wat Saphan Hin —«Templo del Puente de Piedra»—, situado en lo alto de una colina y accesible por una calzada de losas. Desde arriba hay vistas panorámicas sobre el parque. La estatua de Buda que corona el templo mide 12,5 metros y domina el paisaje con la mano en gesto de protección.
En bicicleta: la mejor manera de ver Sukhothai
Alquilar una bicicleta en la puerta del parque es la decisión correcta, sin discusión. Son 30-50 THB al día (un euro o menos), y pedalear entre los templos con la selva a ambos lados, en silencio, con el sonido de los pájaros, es exactamente lo que hace que Sukhothai sea diferente de cualquier otro parque arqueológico.
La clave es salir antes de las 08:00. Por dos razones: el calor, que a partir de las 10:00 se vuelve agotador entre mayo y octubre, y la luz, que al amanecer da a las ruinas una tonalidad dorada que las fotos de mediodía no consiguen capturar. Lleva agua abundante, sombrero y protector solar. El camino dentro de la zona central está pavimentado y es llano; entre zonas hay tramos de asfalto normal.
El recorrido completo de las tres zonas en bicicleta, con paradas para fotografiar y descansar, lleva unas 4-5 horas. Si solo tienes la mañana, céntrate en la zona central y el Wat Si Chum de la zona norte; deja la zona oeste para quien quiera completar el círculo.
El Loi Krathong: el festival más bonito del país
En noviembre, durante la luna llena, Tailandia celebra el Loi Krathong, el festival de las barcas de flores flotantes. La tradición consiste en colocar flores, una vela y un incienso sobre una pequeña embarcación de hoja de plátano o espuma y dejarla flotar sobre el agua, llevándose con ella las penas y los malos deseos.
El Loi Krathong se celebra en todo el país, pero Sukhothai es el lugar donde hay que vivirlo. La razón es simple: los estanques medievales que rodean los templos del parque histórico se convierten en un espejo de velas flotantes, con las ruinas iluminadas de fondo y miles de personas en silencio contemplando el agua. Hay actuaciones de danza y fuego, fuegos artificiales, y la sensación de estar viendo algo que lleva siglos repitiéndose de la misma manera.
El festival dura tres o cuatro noches. Las entradas al parque durante esos días tienen un coste adicional (las organizaciones del festival cobran una entrada especial de entre 100 y 200 THB). El alojamiento se agota: reserva con al menos dos meses de antelación.
Cómo organizar el viaje: Sukhothai vs Ayutthaya
La pregunta más frecuente entre viajeros es: ¿Sukhothai o Ayutthaya? La respuesta honesta es: son experiencias diferentes y si puedes, ve a las dos.
Ayutthaya está a una hora de Bangkok, es más grande y más impactante en términos arquitectónicos, y tiene una atmósfera más monumental. Sukhothai está más al norte, requiere más planificación para llegar, pero tiene más tranquilidad, la bicicleta funciona mejor y el ambiente es más sereno. Ayutthaya se hace en un día desde Bangkok (en tren es una opción muy recomendable); Sukhothai requiere al menos una noche.
Si combinas los dos —como hace mucha gente en un viaje de dos semanas por Tailandia— el orden lógico es ir primero a Sukhothai (de paso hacia Chiang Mai desde Bangkok, o al revés) y visitar Ayutthaya al principio o al final del viaje, ya que es más accesible desde la capital.
Dónde alojarse: la ciudad nueva vs el hotel dentro del parque
Sukhothai Nueva (New Sukhothai) es la ciudad moderna a unos 12 km al este del parque histórico. Aquí están los hoteles económicos de precio razonable, los restaurantes locales y las agencias de autobús. Es la opción práctica para la mayoría.
Pero hay una alternativa más especial: alojarse dentro o justo al lado del parque histórico. Varios hostales y pequeños hoteles se han instalado en la zona del parque, y la diferencia de experiencia es notable: amanecer entre las ruinas sin turistas, pedalear al Wat Mahathat con niebla matutina, cenar con vistas a los templos iluminados. Si el presupuesto lo permite, merece la pena.
El transporte entre el parque y la ciudad nueva son los songthaews locales (furgonetas compartidas) que salen cada hora aproximadamente, o bicicleta si te alojas cerca.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días necesito para ver Sukhothai?
Con un día completo tienes suficiente para ver las tres zonas del parque en bici. Si quieres hacerlo con calma y coincidir con el festival Loi Krathong, dos días son ideales.
¿Merece más la pena Sukhothai o Ayutthaya?
Son experiencias distintas. Ayutthaya es más espectacular en tamaño y está más cerca de Bangkok. Sukhothai es más tranquila, más atmósfera, y la bicicleta le da un encanto especial. Si tienes tiempo, visita las dos.
¿Se puede ver Sukhothai desde Bangkok en un día?
Es posible pero no recomendable: son 6-7 horas de bus en cada sentido. Lo ideal es quedarse al menos una noche en Sukhothai Nueva o directamente dentro del parque.
¿Qué es exactamente el Loi Krathong en Sukhothai?
Es el festival de las flores de loto flotantes que se celebra en noviembre durante la luna llena. En Sukhothai es el más bonito del país: el parque histórico se ilumina con miles de velas sobre los estanques de los templos. Se organizan espectáculos de luz y fuego. Las entradas se agotan: reserva alojamiento con meses de antelación.